La invención de lo cotidiano del autor Michel De Certeau es fruto de una investigación de DGRST (Délégation générale a la recherche et techinque) para analizar los problemas de cultura y sociedad francesa. El publicado contiene dos tomos, el primero llamado "Antes de hacer" y el segundo "Habitar, cocinar".
En el primer tomo se desarrolla el planteamiento teórico de la investigación llevada a cabo entre los años 1974 y 1978 y lo más importante de esta relación según Noel García López, en su artículo online que pueden encontrar a continuación,
http://redalyc.uaemex.mx/pdf/537/53700422.pdf, dice que la investigación parte de la relación de producción-consumo; por lo cual el texto ofrece distintas miradas, el uso y el consumo, la creatividad cotidiana y la formalidad de las prácticas.
Para mí concepto, existen tres puntos muy importantes en este apartado del libro "La invención de lo cotidiano", una de ellas es el término que Michel de Certeau utiliza para referirse a las nuevas tecnologías, "Convergencia de medios" pues hace referencia a la desaparición de los límites entre los medios de comunicación masiva y la unión de éstos en un mecanismo digital; en esta parte toca resaltar la utilización del "dispositivo", ya que hablar de un dispositivo nos permite tomar distancia del concepto tradicional de medios de comunicación de masas y pensar en tecnologías más personalizadas; estos dispositivos tienen un origen distinto, están respondiendo a la lógica de la demanda.
El siguiente es que el autor se caracteriza por indagar las prácticas y los usos más pequeños y cotidianos que realizan los individuos, como un modo de resistencia a la imposición de ciertas pautas culturales.
Y por último una cita muy importante que les dejaré a continuación en donde el autor define tanto las estrategias como las prácticas.
“Llamo estrategia al cálculo de relaciones de fuerzas que se vuelve posible a partir del momento en que un sujeto de voluntad y de poder (una empresa, un ejército, una ciudad, una institución científica) es susceptible de aislarse de un ‘ambiente’. La estrategia postula un lugar susceptible de circunscribirse como un lugar propio y luego servir de base a un manejo de sus relaciones con una exterioridad distinta (los clientes o los competidores, los enemigos, el campo alrededor de la ciudad, los objetivos y los objetos de la investigación). Como en la administración gerencial, toda racionalización ‘estratégica’ se ocupa primero de distinguir en un ‘medio ambiente’ lo que es ‘propio’, es decir, el lugar del poder y de la voluntad propios. La racionalidad política, económica o científica se construye de acuerdo con este modelo estratégico.
Por el contrario, llamo táctica a un cálculo que no puede contar con un lugar propio, ni por tanto con una frontera que distinga al otro como una totalidad visible. La táctica no tiene más lugar que el del otro. Se insinúa, fragmentariamente, sin tomarlo en su totalidad, sin poder mantenerlo a distancia. No dispone de una base donde capitalizar sus ventajas, preparar sus expansiones y asegurar una independencia en relación con las circunstancias. Debido a su no lugar, la táctica depende del tiempo, atenta a ‘coger al vuelo’ las posibilidades de provecho. Necesita jugar constantemente con los acontecimientos para hacer de ellos ‘ocasiones’. Sin cesar, el débil debe sacar provecho de fuerzas que le resultan ajenas. Lo hace en momentos oportunos en que combina elementos heterogéneos, pero su síntesis intelectual tiene como forma no un discurso, sino la decisión misma, acto y manera de ‘aprovechar’ la ocasión. Caza furtivamente. Crea sorpresas. Le resulta posible estar allí donde no se le espera. Es astuta”.